CRÓNICA SOBRE LA LUCHA POR LA DEFENSA DEL RÍO SAGRADO
UN DOMINGO EMOTIVO Y MILITANTE

.
Por Alejandra Maceiras y Juan Alberto Rambaldo
El domingo 16 de marzo tuvimos el honor y el orgullo de participar de un evento que -en lo personal- excedió nuestras expectativas, tanto en lo cuantitativo por el elevado número de concurrentes, como en la calidad y emoción de lo acontecido.
Fuimos a la ciudad de Paraná, en la Provincia de Entre Ríos, a esperar a los remeros de lo que podríamos llamar "la gesta" de la travesía "Remar Contra Corriente" pensada como forma de manifestar una protesta nacional y popular contra el intento de entregar nuestro Río Paraná a las corporaciones internacionales y de generar un verdadero "ecocidio" mediante la profundización del canal de circulación en 44 pies (15 m.) para permitir la entrada directa de los buques de ultramar. Un crimen de dimensiones irreparables…
Los remeros partieron el primero de marzo desde Clorinda (Formosa) con el objeto de llegar a Rosario el día 22 haciendo "postas" en distintos lugares donde los esperan los pobladores, inauguran escuelas itinerantes en "la costa" y concientizan a la gente sobre el objetivo del gobierno de entregar nuestra soberanía fluvial, portuaria y económica.
Así es que el domingo 16 estaba previsto su arribo a la ciudad de Paraná y allí estuvimos Carmen, Cristina, Gisela, Marisa, Gerardo, Liliana, Luciana, Tito (Miriam, Atuel y su esposa Laura), Horacio y nosotros. Allí, con gran alegría, nos encontramos con dos viejos seguidores de la Obra, Rubén y Marita que también estaban participando.
Teniendo en cuenta que la realidad entre lo que se ve y lo que no se ve, es una constante en el plano del corazón, tuvimos la visión que nos recordó a Nico Tobe, todos sentimos que él estaba con nosotros desde el reino donde se encuentre y también, todos tuvimos la certeza de que seguramente ese joven militante hubiese estado participando en la lucha por el río.
Al llegar al balneario municipal (lugar del encuentro y designado para el arribo de los remeros) ya había una numerosa concurrencia flanqueada por pancartas que mostraban la situación actual del Río Paraná, prácticamente ocupado por las corporaciones multinacionales, y un atlas demostrativo de la entrega de la soberanía.
A medida que transcurría el tiempo el paisaje se iba poblando de banderas argentinas que se agitaban, mientras la concurrencia clamaba la consigna "¡El Paraná no se vende… se defiende!". Era emocionante ver la enorme cantidad de jóvenes que participaban, muchos de los cuales tenían la bandera argentina colocada como si fueran capas sobre sus espaldas. Ya con el sonido de los tambores que acompañaban el fragor de las consignas, se respiraba el aliento divino que emanaba del río.
Luego apareció una comitiva con una bandera argentina de 60 m. de largo que fue extendida y se mantuvo sostenida por los presentes, mientras continuaba el grito de las consignas. Esta vez la bandera flameaba desde el suelo hasta el cielo, y en ese ir y venir sus colores teñían de azul y blanco la sangre y la piel de los que estábamos presentes.
La Unión
Eran cerca de 3.000 personas unidas en un sentimiento de pertenencia que golpeaba internamente…
La emoción iba in crescendo cuando se comenzó a divisar la llegada de las canoas, las lanchas y los kayaks que las acompañaban, con su tripulación de madres y de niños… La multitud estalló en vivas y aplausos… Esto nos llevó a darnos cuenta de que en ese día estaba la idea del futuro de cada uno de los habitantes de la patria.
En lo personal, Juan tuvo la suerte de que justo donde estábamos nosotros, encallara la canoa donde estaba Javier Luciano Orellano[1] y se pudieron fundir en un abrazo emotivo y militante que nos conmovió hasta las lágrimas.
Las emociones no cesaban… llegados los remeros, mientras las banderas se agitaban al viento, se comenzó a cantar el Himno Nacional con un fervor y un sentimiento conmovedores…
Todos estábamos brotados en lágrimas…
Luego un grupo de aborígenes guaraníes (mocovíes y charrúas) hicieron una ceremonia ancestral en honor al río, donde el sonido de las caracolas, dirigidos a los cuatro vientos, a la tierra y al cielo, nos hizo vibrar inmensamente.
Posteriormente se sucedieron los discursos, muy emotivos y combativos, que nos obligan a participar de la próxima llegada a Rosario el 22 de marzo, día internacional del río.
Allí estaremos todos nosotros, con la convicción de que la presencia es la manifestación de nuestra lucha por la libertad, la justicia y la soberanía.
Esta también es la Obra de Cristo.
[1] Autor de las obras "La Argentina Sangra por las Barrancas del Río Paraná", "Crónicas de la Patria Herida" y "Atlas de la Soberanía".